El saludo es tan importante como la presentación…

Si hablamos de las relaciones humanas y la comunicación entre personas, debemos destacar que desde el origen de los tiempos en distintas civilizaciones, fueron las manos las que se utilizaron para realizar gestos y hacer ademanes de saludo incluso rendir honores, es así que podemos apreciar que con el paso del tiempo, estos gestos de saludo fueron tomando forma en distintas culturas. Hoy en día podemos ver que estas formas varían unas de otras, pero el fin principal es el de comunicar, saludar.

Es cierto que en unos casos este saludo puede ser de manera mucho más ceremoniosa que en otros, sin que esto signifique que los más simples o sencillos carezcan de valor.

Muchas de estas formas de saludo, han cobrado gran notoriedad durante la pandemia, pues debíamos buscar nuevas formas de hacerlo para evitar el contacto físico directo, de hecho, hemos tenido que acostumbrarnos a rehuir los besos y abrazos efusivos tan nuestros, como latinos especialmente, y optar por opciones donde el contacto directo no existe.

Quien no ha visto alguna vez, incluso en películas, la manera de saludar que se realiza en los países de Medio Oriente… los árabes al tiempo de decir: “Salam Aleikum” que significa “que la paz, la misericordia y la bendición de Alá sean contigo”, señalan el corazón, la boca y le frente para manifestar que sus sentimientos, palabras y pensamientos están dirigidos a la persona a quien están saludando, es una manifestación más que respetuosa, donde no hay necesidad del contacto físico al que muy acostumbrados estamos en occidente. Por su parte, el que responde el saludo dice: “Aleikum Salam” que significa “y sobre ti la paz”… Por cierto, este es un saludo islámico donde el contacto físico con una mujer está prohibido, los países más radicales pueden sancionar a la mujer y no así al varón.

De igual manera, en países asiáticos, el contacto físico tampoco existe, Japón por ejemplo, una leve inclinación de la cabeza como muestra de respeto es más que suficiente, por supuesto mencionando la fórmula de saludo verbal que se adapte a la hora del día y a la situación.

En la India el famoso “namaste” que es uniendo ambas manos y que significa “me inclino ante ti”.

Los hindúes utilizan esta palabra como una forma de saludo, al principio y al final de una conversación, lo que para nosotros sería un hola al principio y un adiós al final. Este saludo se hace juntando la palma de ambas manos en forma de rezo y colocándolas a la altura del pecho. Este saludo es muy común en el sur de Asia, especialmente en países como la India y Nepal.

Sin embargo, nosotros aquí en el occidente, tenemos la costumbre de estrechar las manos, nosotros saludamos con un apretón de manos que dicho sea de paso no debe ser tan fuerte que lastime y que pueda ser interpretado como altanero o de querer mostrarse superior, pero tampoco debe ser débil mostrando timidez y sumisión, el apretón de manos debe ser firme y seguro con la mirada a los ojos de la otra persona.

Retomando la dirección de este artículo, en su origen, estas distintas fórmulas de saludo llevaban un mensaje, y no era más que la demostración de que las manos estaban vacías, que no llevaban armas, y que se estaba en son de paz.

Hoy en día, para nosotros el saludo es algo normal y por supuesto habitual, y sin duda alguna forma parte de una costumbre y por supuesto demuestra nuestro grado de educación.

Actualmente, una relación de amistad o de negocios es el resultado de una presentación entre dos personas que no se conocen, cuando propiciamos una presentación, pretendemos que exista una futura amistad, lo ideal es que posterior a la presentación surja una conversación que aunque corta sea agradable y que haya un interés especial en continuar esta nueva relación, de hecho el hombre es un ser sociable por excelencia, entonces no debería ser muy difícil, más aun si hay algún tipo de interés laboral o profesional o simplemente para estrechar vínculos amistosos con una mayor cantidad de personas.

Cualquiera que fuese la razón, la “presentación” juega un rol preponderante.

El ceremonial en las presentaciones es bastante estricto y las convenciones que las rigen son clásicas y si no seguimos determinadas fórmulas para hacerlo, podemos decir que la presentación se desordena y podría no tener el efecto deseado.

Para que una presentación sea exitosa, me permito sugerir los siguientes puntos:

· Al momento de iniciar la presentación, los nombres deben ser pronunciados de forma lenta y clara, esto hará que sea un momento importante para ambas partes.

· Debemos esperar que se hayan pronunciado ambos nombres para recién estrechar las manos, de manera firme y segura, pero nunca se debe retener la mano más que algunos segundos.

· Los hombres se presentan a las mujeres, aunque a estas alturas hayan personas que confundan la cortesía masculina con igualdad de género. Por ejemplo: La persona que realiza la presentación de dos personas, en este caso de un hombre y una mujer, debe nombrar primero al hombre y luego a la mujer, es decir que a la persona más importante se la debe nombrar al final.

· Si las dos personas fueran del mismo sexo, debemos presentar la más joven a la mayor.

Estos son solo algunos ejemplos de las muchas situaciones que existen y se dan cada día, pero lo que debe quedar claro es que hay fórmulas que no surgieron de la noche a la mañana, sino que son el resultado de la evolución del hombre en sociedad, donde el fin supremo es el respeto por los demás, pues es sabido que las buenas relaciones se fundan y se basan en el respeto. Independientemente del origen que tengamos, de la función que desempeñemos, del país en el que vivamos, el respeto es fundamental para una buena convivencia en sociedad.



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